viernes, 16 de septiembre de 2016

Nueva tesis feminista

Cómo decirte
hombre
que no te necesito?

No puedo cantar a la liberación femenina
si no te canto
y te invito a descubrir liberaciones conmigo.


No me gusta la gente que se engaña
diciendo que el amor no es necesario
–“témeles, yo les tiemblo”
Hay tanto de nuevo que aprender,
hermosos cavernícolas que rescatar,
nuevas maneras de amar que aún no hemos inventado.

domingo, 11 de septiembre de 2016

5 frases que harán que te enamores de la poesía de Gioconda Belli

 


He pasado unas buenas horas emocionándome con la poesía de Gioconda Belli. Es simplemente un gran placer leerla y sentir que me estoy reconociendo a mi misma y mi feminidad a medida que leo más poemas de esta mujer empoderada.

Seas hombre o mujer, te invito a conectarte con tu sensibilidad y leer estas frases que a mi me han enamorado. 

Si aún no conoces a esta poetisa, este es un buen abreboca a su obra. Seguro que te entrara hambre y querrás devorar más de sus poemas, tal como me ha pasado a mi!
Y si quieres conocer más sobre esta creadora, pronto escribiré un artículo sobre ella y su pensamiento.
Así que sin dar más largas al asunto, aquí están!

Reglas de juego para los hombres que quieran amar a mujeres




El hombre que me ame
Deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
Encontrar la profundidad de mis ojos
Y conocer lo que anida en mí,
La golondrina transparente de la ternura.


El hombre que me ame
No querrá poseerme como una mercancía,
Ni exhibirme como un trofeo de caza,
Sabrá estar a mi lado
Con el mismo amor
Conque yo estaré al lado suyo.

El amor del hombre que me ame
Será fuerte como los árboles de ceibo,
Protector y seguro como ellos,
Limpio como una mañana de diciembre.

El hombre que me ame
No dudará de mi sonrisa
Ni temerá la abundancia de mi pelo,
Respetará la tristeza, el silencio
Y con caricias tocará mi vientre como guitarra
Para que brote música y alegría
Desde el fondo de mi cuerpo.

jueves, 8 de septiembre de 2016

La mujer salvaje: 5 Frases inspiradoras

"La Mujer Salvaje nos sostendrá durante nuestra pena. Ella es el Yo instintivo. Puede soportar nuestro alaridos, nuestros lamentos, nuestro deseo de morir sin estar muertas. Ella aplicará la mejor medicina en los lugares que más nos duelan. Ella nos hablará al oído en susurros. Sentirá dolor por nuestro dolor. Lo resistirá. No huirá. Aunque abra cicatrices, y muchas, por cierto, es bueno recordar que, por su resistencia a la atracción y su capacidad de absorber la presión, una cicatriz es más fuerte que la piel".


miércoles, 30 de marzo de 2016

Saliendo de la Doncellez

Un escrito digno de compartir, su autoría pertenece a Bibiana Grossi Gallegos, y tuve acceso a él gracias a Fundación C.G Jung de Psicología Analítica

A fuerza de ser sinceras, en lo profundo de cada mujer anida el deseo de ser "rescatadas" por un varón, que nos re-conozca confirmándonos en nuestra identidad.

Este deseo femenino se encuentra muy bien reflejado en algunos cuentos como "La Cenicienta" o "La Bella durmiente", por nombrar solo algunos de los mas conocidos y escuchados en nuestra niñez, en los cuales hay un príncipe que nos salva de peligros o trabajos duros, que nos despierta y nos conduce nuevamente al Jardín del Edén.

Una zona profunda de esta dinámica en la psique femenina se origina en la relación con el padre (presente o ausente pero intensamente deseado) y en la transferencia de poder a otros varones con el beneficio de recibir seguridad emocional.

En " The Cinderella complex", Colette Dowling dice: “Aquí, sin previo aviso, esta la verdad que con tanta energía intento evitar. Odio estar sola. Me gustaría vivir como los marsupiales, dentro de la piel de otra persona. Mas que el aire, la energía y la vida, lo que deseo es seguridad, calidez y cuidados"...Valentías en esta confesión....que no muchas mujeres nos atrevemos a pronunciar.


viernes, 17 de julio de 2015

Me levanté esta mañana, cansada de no quererme...


FRENTE AL ESPEJO

Yo, que comí la cáscara

por no merecer la pulpa.

Yo, que le creí a la culpa,

y me escondí tras su máscara.


Yo, que me abofeteé y me dije

los más obscenos insultos,

que me negué a darme indultos

condenándome a estar triste.


Yo, que suicidé a mi anhelo

para lograr ser querido.

Yo, que me enemisté conmigo,

truncando todos mis vuelos


Yo, que me escupí en la cara,

abusador de mí mismo.

Yo, que complací al cinismo,

sobornando a quien me amara.


Yo: exigente y despiadado,

con nadie como conmigo.

Yo: mi más cruento enemigo,

mi juez y mi sentenciado...


...me levanté esta mañana

cansado de no quererme,

de apagarme, oscurecerme

(que mi luz no encandilara).