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Saliendo de la Doncellez

Un escrito digno de compartir, su autoría pertenece a Bibiana Grossi Gallegos, y tuve acceso a él gracias a Fundación C.G Jung de Psicología Analítica

A fuerza de ser sinceras, en lo profundo de cada mujer anida el deseo de ser "rescatadas" por un varón, que nos re-conozca confirmándonos en nuestra identidad.

Este deseo femenino se encuentra muy bien reflejado en algunos cuentos como "La Cenicienta" o "La Bella durmiente", por nombrar solo algunos de los mas conocidos y escuchados en nuestra niñez, en los cuales hay un príncipe que nos salva de peligros o trabajos duros, que nos despierta y nos conduce nuevamente al Jardín del Edén.

Una zona profunda de esta dinámica en la psique femenina se origina en la relación con el padre (presente o ausente pero intensamente deseado) y en la transferencia de poder a otros varones con el beneficio de recibir seguridad emocional.

En " The Cinderella complex", Colette Dowling dice: “Aquí, sin previo aviso, esta la verdad que con tanta energía intento evitar. Odio estar sola. Me gustaría vivir como los marsupiales, dentro de la piel de otra persona. Mas que el aire, la energía y la vida, lo que deseo es seguridad, calidez y cuidados"...Valentías en esta confesión....que no muchas mujeres nos atrevemos a pronunciar.




Y seguramente se pensara: ¿pero que tiene de malo desear seguridad, calidez y cuidados?... Ciertamente todos los seres humanos lo deseamos y lo necesitamos, pero nos referimos a un patrón emocional que afectara las relaciones personales si no se hace consciente, ya que emergerá como demanda infantil que espera que el otro le de todo lo que desea, eludiendo la tarea de sanar la parte herida de la naturaleza femenina que existe en lo mas profundo de cada mujer y de la cultura.

Largo trabajo la de esta pequeña doncella "psique" que tendrá que atravesar las pruebas que la conducirán al encuentro con el cofre de Afrodita y así recuperar ese poder entregado al "mundo del padre", proceso en el que ira hilando su propia identidad independiente, reconociendo sus debilidades y sus fortalezas, su anhelo infantil de "ser rescatada" y su posibilidad de hacerlo por si misma comenzando a reconocer las proyecciones de ese deseo sobre el mundo masculino y transformando las idealizaciones en madura realidad, empoderándose y honrando su sabiduría femenina.

Una mujer no nace mujer, se va haciendo mujer transitando un Viaje de descubrimientos, que en esencia es el Viaje Heroico de todo ser humano, pero que reviste facetas especiales.

 Y esa travesía, conlleva una gran recompensa: llegar a ser un ser una mujer completa en si misma.

Bibiana Grossi Gallegos

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